Lo mínimo exigible a los partidos es claridad en sus propuestas. Resulta lamentable que Cospedal avise de movilizaciones en la calle por políticas que hipotéticamente haría el PP si gobernara. Los partidos deben exponer claramente su programa. Los electores deben saber qué votan. Un diario británico calificó a Rajoy como de maestro de la ambigüedad. No le faltaba razón. Rajoy callará pero sus colegas no paran de avisar sobre sus aparentemente inconfesables intenciones respecto a la educación y sanidad gratuita y universal. Basta de avisos: el PP debe contarnos la verdad y nada más que la verdad sobre sus intenciones.
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